Articulo destacado

ENFOQUE EN ANSIEDAD Y SOBRECARGA

El cuerpo avisa: por qué la ansiedad no es el problema, sino la alarma.

Vivimos en una inercia cultural que premia el «poder con todo». Nos autoexigimos responder con inmediatez a las demandas laborales, familiares y sociales, ignorando sistemáticamente las señales de fatiga cotidianas. Cuando la ansiedad finalmente se hace presente en forma de opresión en el pecho, pensamientos acelerados, insomnio o una constante sensación de alerta, solemos reaccionar con frustración, intentando eliminar el síntoma de forma rápida y directiva.

Sin embargo, desde un enfoque integrador, la ansiedad no se entiende como un fallo en el sistema, sino como una respuesta adaptativa de nuestro cuerpo ante una saturación prolongada. Es una alarma analógica en un mundo digital. Intentar apagar la alarma sin revisar qué está causando el incendio solo pospone el problema.

En consulta no buscamos parches rápidos. El trabajo terapéutico consiste en detenerse, bajar las revoluciones y analizar detalladamente la rutina actual del paciente. ¿Qué variables están manteniendo ese estado de alerta? ¿Qué límites se han desdibujado? Solo cuando nos permitimos descifrar el origen de esa sobrecarga, proporcionando un espacio de calma y herramientas adaptadas a la realidad de cada persona, la alarma deja de sonar porque su función ya ha terminado.